La mayoría de nosotros asociamos la marca Xiaomi con un smartphone asequible o una aspiradora inteligente, pero hoy en día las ambiciones de este gigante con sede en Pekín son mucho mayores. La empresa se encuentra ahora en un punto de inflexión en el que unos objetivos claramente definidos chocan con la implacable realidad del mercado global. Para los inversores, esto abre un nuevo capítulo en el que Xiaomi se está transformando en un ecosistema integral que pretende controlar no solo tu escritorio, sino también tu garaje.
Una señal de confianza
Cuando la dirección de una empresa comienza a recomprar sus propias acciones a gran escala, envía un mensaje claro al mercado sobre su confianza. Según los datos publicados por la CNBC, Xiaomi hizo precisamente eso el 23 de enero, cuando lanzó un programa de recompra masiva de acciones por valor de hasta 2500 millones de dólares hongkoneses, lo que equivale a aproximadamente 321 millones de dólares estadounidenses. El mercado reaccionó inmediatamente al anuncio, y las acciones subieron más de un 3 % en un solo día de negociación. Aunque las acciones han bajado ligeramente desde principios de año, alrededor de un 8 %, esta medida sigue a las recompras anteriores de mediados de enero y constituye una señal clara de que la empresa considera que su valoración actual en el mercado es una excelente oportunidad de inversión.*
Evolución del precio de las acciones de Xiaomi en los últimos 5 años
La batalla por los márgenes
Sin embargo, el camino hacia el crecimiento no está exento de obstáculos, y Xiaomi se enfrenta actualmente a un reto inesperado en forma de una demanda global de tecnologías de inteligencia artificial. Los fabricantes de módulos de memoria están desplazando masivamente sus capacidades hacia el segmento más lucrativo de la IA, lo que está provocando una grave escasez de chips para teléfonos inteligentes. Esta tendencia empuja implacablemente al alza los costes de producción, lo que a su vez comprime directamente los márgenes en todo el ecosistema Android en China. Los analistas de Morningstar incluso han comenzado a rebajar sus previsiones para todo el mercado de teléfonos inteligentes debido a esta escasez, lo que obliga a los fabricantes a buscar nuevas formas de mantener la rentabilidad en un entorno de aumento de los costes de los insumos.
La revolución eléctrica
Entrar en el mundo de la electromovilidad en un momento en el que se libra la guerra de precios más intensa de la historia de China requiere un valor excepcional. Xiaomi lo tiene, como demuestra el reciente lanzamiento del modelo premium SU7 Ultra, dirigido a los clientes más exigentes. Para 2026, la empresa se ha fijado el objetivo de entregar 550 000 vehículos, una cifra que algunos inversores consideraron con escepticismo como una leve decepción. Además de la intensa competencia, el sector también se enfrenta a una presión a la baja sobre los márgenes debido a los cambios en las políticas de subvenciones de Pekín. A pesar del sentimiento negativo a corto plazo alimentado por los informes virales sobre accidentes, Xiaomi no está frenando y se está preparando para una expansión global masiva de su negocio automovilístico.
Un plan de 50 000 millones
Para reducir su dependencia de proveedores inciertos, Xiaomi ha dado un paso estratégico al invertir 50 000 millones de yuanes en su propia división de semiconductores. Este ambicioso proyecto, con un horizonte de diez años y que se pondrá en marcha en 2025, tiene como objetivo desarrollar chips propios y, de este modo, obtener el control total tanto de la tecnología como de los costes. Se trata de una respuesta clara a las actuales interrupciones en las cadenas de suministro y una apuesta a largo plazo por la soberanía tecnológica.
¿Para quién es Xiaomi?
El panorama general de inversión de Xiaomi en 2026 es un mosaico de fuertes aspectos positivos y riesgos reales del mercado. Por un lado, se encuentra una marca fuerte con una cartera diversificada y un apoyo activo al precio de las acciones mediante recompras; por otro lado, los inversores se ven limitados por la presión sobre los márgenes en los teléfonos inteligentes y la feroz competencia en el segmento de los vehículos eléctricos.
* Los resultados pasados no garantizan los resultados futuros.